El March Madness llega el sábado a su fin de semana más exigente con el Elite Eight: la ronda donde los brackets mueren y se forjan las leyendas. Cuatro partidos en dos días reducirán el campo de ocho equipos a cuatro, y el escenario de este año es tan apasionante como cualquier otro en la memoria reciente: dos cabezas de serie número 1 supervivientes defendiéndose ante rivales genuinamente peligrosos, y un equipo de Purdue que en silencio se ha convertido en el programa más consistente de la era del torneo.
Duke entra el sábado como el favorito de consenso en las apuestas, según el modelo BPI de ESPN, tras despachar a sus primeros cuatro rivales con una combinación de profundidad en los bases y físico interior que los oponentes del Sweet 16 no pudieron resolver. Los Blue Devils no han ido por detrás en los últimos cinco minutos de ningún partido de este torneo: una estadística notable que refleja tanto el talento del plantel como la ejecución del cuerpo técnico, que ha reconstruido la identidad defensiva de Duke en las últimas dos temporadas.
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