El alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán expira el 21 de abril de 2026, con los negociadores aún enfrentados en la cuestión más fundamental: cuánto tiempo aceptaría Teherán suspender el enriquecimiento de uranio y si Washington liberaría 20.000 millones de dólares en activos iraníes congelados a cambio.
Las conversaciones en Islamabad se rompieron el 13 de abril tras 21 horas de negociaciones indirectas mediadas por Pakistán, Egipto y Turquía. Un funcionario estadounidense declaró a la revista Time que Irán no había aceptado varias "líneas rojas" establecidas por la administración Trump, entre ellas el fin de todo enriquecimiento de uranio, el desmantelamiento de las principales instalaciones de enriquecimiento en Fordow y Natanz, y la extracción física del material enriquecido iraní fuera del territorio de Irán. La brecha entre ambas partes no es estrecha.
La dimensión financiera ha añadido complejidad —e ironía—. Axios informó el 17 de abril que la administración Trump está considerando liberar aproximadamente 20.000 millones de dólares en activos iraníes congelados a cambio de que Irán renuncie a su reserva de uranio altamente enriquecido. CNN señaló ese mismo día que la propuesta se asemeja estrechamente al acuerdo de 2015 que Trump pasó años atacando como el peor elemento del pacto nuclear de la era Obama. La Casa Blanca no ha confirmado la cifra. Trump declaró públicamente el 17 de abril que "ningún dinero cambiará de manos de ninguna manera, forma o modalidad" —una afirmación que funcionarios citados por NBC News describieron como referida a un pago directo en efectivo y no al desbloqueo de activos iraníes preexistentes, una distinción que Irán ha cuestionado.