Desde el 28 de febrero de 2026 —el día en que Estados Unidos e Israel atacaron Irán— Akamai Technologies ha registrado un aumento del 245% en el tráfico malicioso de internet dirigido a empresas e instituciones en América del Norte, Europa y partes de Asia-Pacífico. Esta cifra, obtenida de los datos de monitoreo de la red global perimetral de Akamai, no es principalmente una historia sobre Irán. Es una historia sobre Rusia y China, lo que la hace considerablemente más compleja.
De las IPs de origen detrás del aumento, Rusia representa el 35% y China el 28%, según el análisis de Akamai publicado en marzo de 2026. Irán contribuye con el 14%. Los investigadores de Akamai y del grupo Unit 42 de Palo Alto Networks han señalado con cuidado que la geografía de la IP de origen no equivale a la nacionalidad del atacante —tanto Rusia como China albergan grandes mercados clandestinos de servicios cibercriminales que venden infraestructura de ataque a clientes independientemente de su origen. Lo que muestran los datos es que actores criminales y alineados con estados han estado explotando sistemáticamente la distracción generada por una gran crisis geopolítica para intensificar ataques oportunistas y dirigidos.
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