Ucrania lanzó 9.360 drones kamikaze contra posiciones rusas en un período de 24 horas que concluyó el 19 de abril de 2026 —junto con 68 ataques aéreos y más de 3.400 bombardeos de artillería— y sin embargo la línea del frente apenas se movió. Las bajas de Rusia en ese mismo período alcanzaron los 1.070 efectivos, la cifra más alta en un solo día desde enero de 2026, según el Ministerio de Defensa de Ucrania. La paradoja del desgaste masivo con una ganancia territorial casi nula está comenzando a transformar el cálculo de ambas partes sobre el fin de la guerra.
La acción ucraniana más concreta del período de 24 horas llegó desde el aire. Las fuerzas ucranianas golpearon la refinería de petróleo de Tuapsé, en el Krai de Krasnodar de Rusia, a primera hora del 20 de abril de 2026, provocando incendios que los equipos de emergencia tardaron más de cuatro horas en extinguir, según el portavoz militar ucraniano Andrii Kovtun. Tuapsé es una de las instalaciones de procesamiento de petróleo más grandes del sur de Rusia, capaz de refinar aproximadamente 12 millones de toneladas de crudo al año, según el informe de infraestructura de 2024 del Ministerio de Energía ruso. El ataque fue el último de una campaña sostenida: Ucrania ya había golpeado las refinerías de Novokuybyshevsk y Syzran en la Óblast de Samara, la terminal de Tikhoretsk en Krasnodar y la infraestructura de exportación de petróleo en el puerto báltico de Vysotsk durante los dos días anteriores.
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