La campaña militar de primavera-verano de Rusia en Ucrania ya no es solo una anticipación — ha comenzado. Los informes del frente del viernes por la mañana muestran que las fuerzas rusas avanzaron aproximadamente dos kilómetros al este de Ivanovka en la región de Donetsk y aseguraron posiciones en la orilla norte del río Volchya, una línea de agua tácticamente significativa que los comandantes ucranianos habían trabajado para mantener desde enero. Los movimientos, aunque medidos, representan los primeros pasos de lo que analistas militares del Instituto para el Estudio de la Guerra describen como una ofensiva de múltiples ejes diseñada para agotar las reservas defensivas ucranianas.
El frente de Dobropolsky, al noroeste de Grishino, también registró desarrollo ofensivo ruso el viernes, con fuerzas ucranianas informando ataques de reconocimiento en tres subsectores separados simultáneamente. El patrón es coherente con el manual de juego establecido de Rusia: aplicar presión a lo largo de un amplio arco para identificar los puntos defensivos ucranianos más débiles antes de comprometer formaciones de armas combinadas más pesadas.
Las operaciones aéreas y con drones rusas se mantuvieron intensas. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que 155 UAV ucranianos fueron interceptados y destruidos durante la noche sobre territorio ruso, aunque se confirmaron explosiones en las regiones de Smolensk, Yaroslavl, Samara y Moscú — una dispersión geográfica que sugiere que algunos drones ucranianos atravesaron las defensas aéreas rusas. El gobernador regional confirmó que los escombros de los drones interceptados cayeron cerca de edificios residenciales en Smolensk, un detalle que los medios estatales rusos cubrieron con una franqueza inusual.