Rusia expulsó a un diplomático británico de Moscú el 29 de marzo de 2026, presentando una protesta formal al Encargado de Negocios de Gran Bretaña y acusando al individuo de llevar a cabo espionaje económico contra la Federación Rusa, según el ministerio de Asuntos Exteriores ruso. La expulsión es la más reciente en una serie de incidentes diplomáticos de represalia entre Moscú y Londres desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, pero se produce en un momento extraordinariamente delicado, con Rusia simultáneamente implicada en una operación de intercambio de inteligencia separada y más grave con Irán.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski declaró el 29 de marzo que está "100 por ciento seguro" de que Rusia está transmitiendo activamente inteligencia satelital a las fuerzas iraníes. Durante una rueda de prensa en Riad, Zelenski afirmó que los satélites de reconocimiento rusos fotografiaron una base aérea de Estados Unidos en Arabia Saudí en tres ocasiones distintas en los días inmediatamente anteriores a que Irán realizara un ataque contra esa instalación. La base de la Fuerza Aérea estadounidense, que alberga activos militares de EE. UU. que apoyan operaciones contra Irán, resultó dañada en el ataque. Los funcionarios estadounidenses no han comentado públicamente la afirmación de Zelenski, pero la alegación —de confirmarse— representaría una participación directa de Rusia en la facilitación de ataques iraníes contra fuerzas estadounidenses.