Kim Jong Un se presentó ante la Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte el 23 de marzo de 2026 y pronunció lo que los analistas describen como la consolidación constitucional más explícita del estatus nuclear del país en décadas. Prometió cimentar "irreversiblemente" la posición de Corea del Norte como estado armado nucleamente, rechazó cualquier intercambio de armas por ayuda económica o garantías de seguridad, y ordenó al parlamento aprobar un presupuesto estatal para 2026 que asigna el 15,8% del gasto total a defensa, con partidas explícitas para la disuasión nuclear y las "capacidades de combate".
El discurso es significativo no solo por su retórica, sino por su momento. Se produjo mientras Estados Unidos está inmerso en un conflicto militar activo con Irán, ocupando un ancho de banda diplomático que de otro modo podría centrarse en Pyongyang. Kim citó explícitamente lo que denominó "terrorismo de Estado y agresión de EE.UU." —una referencia a la guerra estadounidense-israelí contra Irán— como prueba de que las garantías de seguridad de Washington a sus socios son poco fiables y de que el disuasor nuclear de Corea del Norte no es negociable.
Continue reading to see the full article