La red eléctrica nacional de Cuba colapsó por tercera vez en marzo el sábado por la noche, sumiendo a la isla de 9,6 millones de personas en la oscuridad en el tercer apagón nacional completo del mes. La Unión Eléctrica Cubana informó que el fallo en cascada se originó en la planta termoeléctrica de Nuevitas, en la provincia de Camagüey, donde el cierre inesperado de una unidad desencadenó lo que los ingenieros denominan efecto cascada: cuando la capacidad de generación cae bruscamente, las unidades restantes en línea deben compensar, y si no pueden, también se desconectan una tras otra, hasta que no queda nada en funcionamiento.
Para el domingo por la mañana, se había restablecido el servicio parcial a unos 72.000 clientes en La Habana, con prioridad para hospitales, plantas de tratamiento de agua y servicios de emergencia. Eso representa aproximadamente el 3,5% de los cerca de 2 millones de residentes de la capital. En el interior de la isla, la recuperación fue más lenta. En provincias como Holguín, Santiago de Cuba y partes de Matanzas, algunos barrios habían estado sin electricidad durante más de 30 de los 35 días anteriores.
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